Estrellas en el mar
Era una noche clara y serena, iluminada por una luna llena y plateada. En la bahía, los pescadores se afanaban en su tarea. Eran testigos de su labor un cuajado cielo de estrellas tintineantes que se reflejaban en el mar. De repente, se obró el milagro: peces de plata empezaron a caer en las redes de estos marineros como si se tratase de estrellas palpitantes que hubieran caído al abismo marino. En ese mismo instante, fui espectador mudo del milagro y pensé que aquellos hombres emulaban y llegaban a superar las hazañas de los héroes de la antigüedad, pues, ni un Hércules, ni un Aquiles, ni tan siquiera el mismísimo Gilgamesh, pudieron atrapar, con su manos desnudas, estrellas en el mar.
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